El capitalclientelismo

El capitalismo se supone que es la concentración de capitales en un libre mercado en el que oferentes y demandantes están en igualdad de condiciones, así como de libre entrada y salida del mismo, dentro de un marco legal que garantice la igualdad de oferentes y demandantes. El capitalismo con esa definición es bueno: está en el alma del ser humano comerciar. A nadie de forma natural se le ocurre la existencia de un estado como un enorme distribuidor de todo lo que existe. Pero el mercado, a veces, no es capaz de ofrecer todo lo que los clientes demandan. Yo siempre me he definido como liberal porque creo en el libre mercado, la libre competencia, la circulación de capitales, personas y bienes, la igualdad de oportunidades y el bien común. Pero de un tiempo a esta parte ha surgido un nuevo tipo de “capitalismo” al que me atrevo a denominar de la siguiente forma: capitalclientelismo.

El capitalclientelismo es el actual sistema macroeconómico que sufrimos, basado en una enorme libertad económica para los grandes capitales, y una libertad muy reducida para los pequeños capitales. Es decir, mientras un autónomo las pasa negras para poder montar su empresa y mantenerla, un millonario tiene una SICAV tributando al 2% y nadie le dice nada. Mientras que para montar una empresa familiar solo tienes dificultades, dificultades y más dificultades, en la City un hombre con millones de euros invierte en corto para sacar beneficio de una circunstancia. Es decir, vivimos en un sistema completamente liberal para los que tienen dinero y radicalmente intervencionista para los que no tenemos tanto.

El capitalclientelismo, además, es un capitalismo de amigotes. Tenemos el claro ejemplo en la situación española actual: que yo soy del PPSOE, tengo un amiguete trabajando en tal constructora, oye, que vamos a utilizar ese terreno para recalificarlo, te vamos a adjudicar la construcción de los pisitos, nos repartimos a partes iguales lo que ganemos y todos felices. Es decir, colegueo. Si hubiese un capitalismo auténtico, debería salir a concurso y quien lo haga por menos dinero, es el que gana. El capitalclientelismo también se aprecia con el tema bancario. El banco X le deja un dineral al político Z para pagar su fianza de corrupto porque Z le concedió un contrato a X. Así todo el rato. Todo enchufismo, clientelismo, estómagos agradecidos y siempre, por supuesto, en medio estamos nosotros.

El problema es que el capitalclientelismo se ha impuesto al capitalismo. No existe el sistema perfecto, eso está claro. Siempre tendremos crisis, siempre habrá problemas, porque por definición somos imperfectos y cometemos errores. Los que defienden la alternativa del comunismo, es decir, un estado perfecto distribuidor cuyos medios de producción pertenecen al pueblo, se equivocan porque se necesita un mercado que establezca precios en función de la demanda, y el desarrollo necesita competencia. Pero el capitalclientelismo ha eliminado la competencia con monopolios y legislación favorables hacia él. Ha eliminado la libertad económica e individual para la plebe, y ha impuesto el libertinaje para los poderosos. Y así nos va.

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3 comentarios en “El capitalclientelismo

  1. Me ha molado lo de ‘capitalclientelismo’. Este concepto de capitalismo pornográfico que sufrimos tiene muchos nombres. Jonathan Tepper lo define como ‘Neopaternalismo’, Alberto Garzón como ‘Neofeudalismo’ y yo lo definí en mi blog como ‘socialismo de alto standing’.

    Saludos y no olvides el bañador para cuando llegue el rescate.

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