Los fascistas del futuro se llaman antifascistas

Recientemente, llegó a mis oídos que algunos amigos cercanos consideraban que yo soy un fascista. Evidentemente, cuando escuché esto me eché a reír. Los que bien me conocen saben que jamás he simpatizado, de ninguna de las formas, con ningún fascismo, conservadurismo extremo o dictadura. Parece ser que fue un comentario que puse -irónico, como casi todo- en el que decía que “La democracia está muy sobrevalorada”. Pues hoy me apetece desahogarme contra esta clase de pensamiento único, fijaos bien.

Soy liberal desde los 16 años. Antes de saber lo más mínimo de política, como mis padres eran del PP, yo era del PP. Es lógico, uno normalmente tira por donde su familia tira. El caso es que evolucioné de un centro derecha a un liberalismo sin complejos. Influyó mucho también que dejase de ser creyente. Ahora mismo pienso que cada uno debe ser libre de hacer lo que quiera, sin coartar la libertad de los demás, que es sagrada. Entonces, yo criticaba a la izquierda no por sus medidas económicas, sino porque buscaban el libertinaje. Hoy critico a la izquierda por su forma derechista de ver la economía. Su forma dirigista de ver la economía. Pero también critico a la derecha porque hace exactamente lo mismo que la izquierda, y muchas veces, con un discurso más socialista que la izquierda.

Que no existen grandes diferencias entre el comunismo y el fascismo es evidente. En ninguno de los dos existe el individuo, eso está claro. En ambos el dirigismo de la economía es completo, y se imponen precios, se establecen planes quinquenales, se censura a la prensa, y no se permite la libertad de las personas, dado que se les imponen estudios, rentas y precios. Se pretende una igualdad que no puede ser, porque las circunstancias de las personas son completamente diferentes en cada familia, y no hablo ya de renta económica. Los hay más altos, más guapos, menos guapos, menos listos, y menos apañados. Cada ser humano es único e irrepetible, por lo que es lógico pensar que pretender que seamos todos iguales, no es que sea una quimera, es que no se puede hacer. Lo que sí que se puede hacer, es que todos partamos de la misma línea de salida. Que es lo que defiendo yo.

Volviendo al tema, que me encanta dispersarme:  Soy el lado inverso del fascismo, que no opuesto. Mientras el fascismo busca el dirigismo, el liberalismo busca que cada individuo elija su dedicación, profesión y trabajo. El fascismo ataca a los que no piensan como él, el liberalismo al contrario: permite y ampara bajo el derecho de prensa libre a todos los medios. Por ello, rechazo que los medios de comunicación reciban cualquier clase de subvención. No pueden ser libres si el estado los paga. Por ello, no entiendo que deba existir un medio de televisión pública como TVE, porque jamás podrá ser imparcial, si es el gobierno de turno el que decide lo que se emite y cómo se emite.

Un medio privado tampoco tiene porqué ser imparcial, pero sí será independiente. Y permite que no sólo haya un gran medio. Tampoco puedo entender porqué una empresa de operadora de trenes sea pública, además de ser un pozo sin fondo. La mayoría de personas piensa que lo público está hecho para que las personas que no se lo pueden pagar, accedan a un servicio de necesidad. Si un servicio es público, el estado está concediendo un monopolio sobre algo. ¿Porqué no existe competencia entre hospitales públicos? Es más, podrían continuar siendo públicos si a cada español nos diesen un cheque sanitario que nos permitiese elegir el hospital público.

Lo que odian profundamente la izquierda y la derecha es la competencia entre grupos. No la pueden soportar. De ahí que existan hoy grandes monopolios en España y en el mundo entero: la telefonía móvil en España es un ejemplo de competencia de colegas. Se reparten el mercado a partes iguales y acumulan denuncias por pacto de precios. La competencia, para mí, es la clave del sistema capitalista: sin competencia, el capitalismo es una broma. El capitalismo del que hoy los antifascistas se quejan no es más que un sistema de amigotes. No es capitalismo real. El capitalismo real son los cuatro amigos que se reúnen en el garaje de otro y juntan ahorros para montar una sociedad limitada. Eso es capitalismo, y no los hedge funds.

Yo defiendo el capitalismo, el orden, la ley y la libertad individual y económica, e intento liderarme a mí mismo. Otros necesitan que les digan todo lo que tienen que hacer, porque no son capaces de dirigirse a sí mismos. En este mundo son mayoría los que piensan que todo tiene que estar organizado milimétricamente, regulado, y lo que no nos gusta, prohibido. Todas las personas del 15M sólo están pidiendo una cosa: regulación económica y personal. Todos aquellos que creen en el socialismo, socialdemocracia o democracia cristiana sólo piden regulación. Yo todo lo contrario. Sostienen que la desregulación de los mercados económicos provocó la crisis global que hoy vivimos,cuando más bien fue que los gobiernos hicieron las leyes a la medida de algunas empresas.

Lo que provocó la crisis no fue sólo ese grupo de cocainómanos de la City londinense. En absoluto. También tuvieron que ver malas decisiones políticas. Fue la existencia de un banco central que impuso tipos de interés, sin estar basado en un mercado entre bancos. Fue dejar a la moneda más importante del planeta sin una referencia con algo que tuviese valor de verdad: el oro. Fue permitir a los bancos prestar el 98% del dinero que tenemos en nuestra cuenta a la vista. Fue que a día de hoy, un gobierno pueda decidir quién será el presidente de una compañía supuestamente privada, como es Repsol. Fue también que hoy por hoy, cada vez haya más impuestos, menos libertades y más dirigismo.

¿Quién es el fascista ahora? Yo no impongo mis ideales a otros. A mí tampoco me gustan las ideas de otras personas, pero no por ello me lo tomo como algo personal. Tengo amigos socialistas, comunistas, de derechas, de izquierdas, liberales y anarquistas. Y casi siempre con quienes más comparto ideas son con los anarquistas. Qué curioso para este fascista.

A Winston Churchill se le atribuye esta frase, aunque algunos dicen que es apócrifa: “Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos antifascistas”. Pues eso.

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3 comentarios en “Los fascistas del futuro se llaman antifascistas

    1. Me explico. Creo que sí debe haber una distinción entre depósitos a la vista y cuentas de inversión. Una cuenta de inversión SÍ podría contar con el encaje, ya que es de inversión, y el banco te pagase intereses por prestar tu dinero y tal. Pero un depósito a la vista sólo debería ser eso, un depósito. Y actualmente no se te da a elegir. Por eso creo que antes de hacernos la picha un lío con la Tasa Tobin o la Q3, es imprescindible que en las cuentas a la vista terminemos con la reserva fraccionaria, que es un privilegio otorgado a la banca. ¿Me he explicado?

  1. Hay que mojarse, porque aunque no te guste, el Mundo está polarizado desde la época de Zoroastro, las “energías” que sobran a unos son las que les faltan a otros porque se las arrebatan, .. y sí, siento decirte que fascismo y antifascismo no es lo mismo, aunque fascistas y algunos anti-fascistas se parezcan como dos gotas de agua. Pero NO, NO ES LO MISMO ser pobre que tener recursos de sobra.

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